El porno solía ser una actividad algo secreta: CDs quemados que decían "Trabajo" o "Datos" intercambiados en los pasillos de la universidad y revistas que te tentaban desde los estantes superiores de las tiendas de conveniencia. ¿Una misteriosa caja de cartón en el taller del sótano de tu papá, quizás? Pero con el auge de Internet, es seguro decir que el secreto está fuera. El porno es omnipresente, y para algunos, puede incluso convertirse en una adicción.